domingo, 21 de junio de 2009

Sitcom

Vale. Pregunta peliaguda la del amigo Juan, que quiere saber, literalmente, que "coño" es una Sitcom.
Voy a intertar responderte, lo mejor que pueda.
Sitcom es la abreviatura de Situation Comedy, o sea; comedia de situación. Se trata de un formato en el que la continuidad y el humor, basados en la situación y en elementos cotidianos, y reconocibles para la audiencia, persiguen la fidelización del espectador, que se familiariza con los personajes, los decorados y las situaciones, y espera volver a encontrárselos cada semana.
Eso lleva implícita una característica inherente al género de la comedia, y que rara vez se incumple en una sitcom: el final feliz, que asegura la repetición y la perdurabilidad de la historia.
Algunas de las más conocidas sitcoms son I Love Lucy, La Hora de Bill Cosby, Los Roper, Cheers, Frasier, Seinfield, Will and Grace...
La más conocida de las pioneras (que no la primera) fue I Love Lucy, protagonizada por Lucille Ball, un ama de casa un tanto... "especial". Aún hoy se repone este trabajo en los canales estadounidenses.
No todo lo que veas será una sitcom. En España (por ejemplo) no existe una tradición al respecto, por muchos motivos: es un formato genuinamente americano, debe durar no más de 22 minutos, su edición ha de ser semanal, y debe rodarse con público.
Así que jodido habemus.
Lo más parecido a una sitcom que se ha producido en este país han sido 7 Vidas, y Aída (su spin off). Aunque digo lo más parecido porque, por ejemplo, ambas incumplen una de las reglas básicas: la duración.
Los Hombres de Paco, lo siento, no es una sitcom. Primero; porque es una dramedia, es decir; un formato que mezcla humor con situaciones dramáticas. Segundo; porque dura unos 50 minutos. Y tercero; porque basa su comicidad en los gags dispersos por la trama, y no en la situación.
Bueno; no sé si esto te ha servido de algo. Espero que sí. Por si acaso; te dejo con dos fragmentos (hallados en Youtube) de las dos mejores sitcoms de la historia de la televisión, sin duda. Al menos; hasta la fecha. Son, cómo no; Frasier y Will and Grace, respectivamente.
Un saludo.
























El perfecto gilipollas

Le estuve observando durante un rato. Tan satisfecho de sí mismo consigo mismo. El jodío.
Su gorra de béisbol puesta, con la visera pá tras. La cabeza de Camarón, del tamaño de una nuez, prendida en la cadena de oro. Bien visible.
La camiseta de la NBA tres tallas más grande, y los pantalones tan bajos que enseñaba medio calzoncillo.
El carro tuneado con llamaradas, con Kanjis japoneses, y con el toro de Osborne. Con su nombre, y el de su churri, grabaos a Loctite en el maletero (el "Pecas" y la Jenny; por poner un ejemplo).
La música; chunda, chunda, chunda, a todo trapo; claro. Que es generoso el muchacho, y desea compartirla con el resto de la humanidad.
"Vi a subirlo un poquito, quen Burkina Faso no me se oye".
Una cara de bestia parda que tira pa ´tras. Pero eso sí; las cejas depiladas, las patillas dibujadas con escuadra y cartabón, y el arito de oro en la oreja.
El gilipollas.
Pues que resulta que el tipo al que he descrito es un vecino. De mi bloque. Que habrás adivinado que no me tiene especialmente contento.
Y ayer; cuando bajé la basura, le vi apoyado en su Seat León, con una mano sujetando las posaderas de su Jenny (atributo anatómico que, debo decir, en ésta muchacha lucha desesperadamente por no ceder ante los imperativos de la Ley de la Gravedad), y la otra ocupada, aliviándose algún picor en la entrepierna. Demostrando, una vez más; la mierda de herencia que nos dejó la LOGSE. Al menos en lo tocante a educación, respeto o modales.
Y sí; le estuve un rato mirando. Alucinando.
Debes comprender que, a mi edad, cada vez se está seguro de menos cosas. No sé si Dios existe, ignoro los mecanismos del amor o del odio, la política o la filosofía se me escapan, y la tecnología que hace posible que mi tostadora funcione me tié perplejo.
Pero ayer, en un mágico momento de lucidez; tuve la revelación, la certeza, de que quizá la perfección exista.
Este tipo, al menos, es un perfecto gilipollas.

miércoles, 17 de junio de 2009

Springtime for Hitler

Hoy he recordado varias veces Berlín. Por distintos motivos. Azahara me ha preguntado acerca de la ciudad (no nos veíamos desde antes de marcharme), mi amigo Olmedilla ha disfrutado más que nunca metiéndose conmigo (se pregunta si mi mochila es la versión moderna del baúl de la Piquer), han emitido en la tele un reportaje sobre vanguardias artísticas en el que los berlineses eran los verdaderos protagonistas, y hoy cumple años mi amiga Belén (con la que sí, estuve allí).
Quizá haya muchas cosas que pudiera mencionar antes que lo que voy a contarte, pero lo cierto es que no soy capaz de resistir la tentación. Ya me perdonarás, porque es una anécdota, de éstas de abuelo Cebolleta.
Verás:
Tuvimos la suerte de disfrutar de un tiempo magnífico, circunstancia que no parece ser muy habitual por esas latitudes, me temo, y aprovechamos todo lo que pudimos para pasear. Adoro patearme las calles. Adoro fotografiar los taxis (manías mías), comer cualquier cosa en un parque, charlar con las camareras y con los vendedores de periódicos, coleccionar propaganda teatral y, en general, anuncios y folletos curiosos...
Lo miro todo, lo pregunto todo, lo pruebo todo.
Te haces una idea de lo coñazo que puedo llegar a ser; ¿No?
Bueno; pues un día estábamos de ronda, cuando algo llamó mi atención. Era un cartel pintado de negro, con un águila imperial, y la esvástica, dibujadas en blanco, pegado en una marquesina de autobús.
No podía creerlo. Ojiplático me encontraba. "Pili, pellízcame" - dije.
Pero ahí estaban. El cartel y un moratón en el brazo.
Intenté descifrar el texto.
Ni idea, claro; hasta que leí una frase: "Springtime for Hitler".
Entonces se hizo la luz.
Aunque me resultaba de lo más surrealista: ¿Iban a representar "Los Productores" en Berlín? ¡Venga ya!
Y aquí es donde viene lo de la anécdota.
Resulta que hace años (muchos), Mel Brooks estrenó en Broadway un musical ("The Producers") basado en una película (suya, por cierto). Por hache o por be, acabó siendo un éxito. Tanto; que se plantearon exportarlo. Entonces en Madrid los musicales no eran algo que estuviera muy de moda, pero había un productor (no diré el nombre, porque somos amigos) que tenía visión de futuro, y decidió apostar. Así que un servidor se quemó las pestañas traduciendo el libreto y perdió horas adaptándolo.
Lo di todo. Me encantaba.
Y llegó el 2001. Y el 11 de Septiembre el mundo cambió, y la obra, que había obtenido 11 premios Tony, fue cancelada.
Y ya no parecía tan buena idea hacerla aquí. Así que tuve que guardar el libreto en un cajón.
Adoro esa función. Así que ver el cartel pegado en una marquesina (EN BERLÍN) me supuso, como comprenderás, un shock. Nunca he estado tan cerca de orgasmar (¿existe este verbo?) de placer como cuando estuve a punto de ser el traductor/adaptador/creador de la versión española de "Los Productores". Sí; con el tiempo, llegaron Santiago Segura y José Mota... Pero eso es otra historia.
Quizá cabecees, y digas; "anda, que lo que me ha contao..." Vale. Estás en tu derecho. Pero voy a pasarte parte de la letra del tema principal; "Springtime for Hitler". La lees.
Y luego me cuentas.
Ah; el de la foto es Nathan Lane, el genuino Max Bialystock.

SPRINGTIME FOR HITLER

CHORUS

GERMANY WAS HAVING TROUBLE,
WHAT A SAD, SAD STORY.
NEEDED A NEW LEADER TO RESTORE
ITS FORMER GLORY.
WHERE, OH, WHERE WAS HE?
WHERE COULD THAT MAN BE?
WE LOOKED AROUND AND THEN
WE FOUND,
THE MAN FOR YOU AND ME,

LEAD TENOR STORMTROOPER

AND NOW IT´S...
SPRINGTIME FOR HITLER AND GERMANY...
DEUTSCHLAND IS HAPPY AND...
...GAY!
WE´RE MARCHING TO A FASTER PACE...
LOOK OUT, HERE COMES THE
MASTER RACE!
SPRINGTIME FOR HITLER AND GERMANY,
RHINELAND´S A FINE LAND ONCE MORE!
SPRINGTIME FOR HITLER AND GERMANY...
WATCH OUT, EUROPE,
WE´RE GOING ON TOUR!

SPRINGTIME FOR HITLER AND GERMANY...

CHORUS
LOOK. IT´S SPRINGTIME

STORMTROOPER

WINTER FOR POLAND AND FRANCE.

CHORUS and STORMTROOPER

SPRINGTIME FOR HITLER AND GERMANY!

CHORUS

SPRINGTIME! SPRINGTIME

SPRINGTIME! SPRINGTIME!

SPRINGTIME! SPRINGTIME!

SPRINGTIME! SPRINGTIME!

STORMTROOPER

COME ON, GERMANS,

GET INTO YOUR DANCE!

lunes, 8 de junio de 2009

Edipo

Recuerdo un magnífico artículo de Ray Loriga, a propósito de Iván Zulueta, en el que el escritor madrileño aseguraba guardar una copia de la película "Arrebato", en Beta, como un tesoro del que, obviamente, no podía disfrutar. Me pareció una imagen muy poética, cargada de nostalgia, o de respeto, o de las dos cosas. Ahora el film está en DVD, y supongo que Loriga ha podido destapar de nuevo la caja de los truenos. No voy a contarte las circunstancias en las que yo la descubrí, no quiero aburrirte. Tan sólo te diré que es el primer trabajo que recuerdo haber visto de Eusebio Poncela.
Mucho antes que "La Ley del Deseo".
Esto viene a cuento del estreno en el Matadero, en las naves del Español, de "Edipo. Una trilogía", un montaje dirigido por Georges Lavaudant, a partir de los textos "Edipo Rey", "Edipo en Colono" y "Antígona", de Sófocles.
No, no levantes la ceja. No dejes que el hecho de que sea un clásico te desanime. Clásico no siempre equivale a tostón. Ten en cuenta que la traducción del francés la firma Eduardo Mendoza, lo que a más de uno nos hace poner los ojos en blanco y salivar de expectación. Y no olvides que lo protagoniza Eusebio Poncela.
Alguna vez dije, aquí mismo, que ya no quedan autores malditos. Espero que tampoco haya actores malditos pero, si es así; seguro que él es uno de ellos. Y no se lo merece. Porque probablemente nadie mejor que Poncela ha sabido huir de las etiquetas y de los clichés, y ha vivido su profesión de la manera más personal, y más libre.
Yo iré (no me lo perdería por nada). Y te recomiendo que vayas también tú. Sí, sé que el teatro es caro. Mucho. Escandalosamente caro. Sí, sé que hay ofertas, a priori, más atractivas.
Pero piensa en algo: ¿Tendrás, otra vez, esta oportunidad?
Por cierto; no sé si Ray Loriga se ha comprado "Arrebato" en DVD, o si ha vuelto a verla.
De lo que estoy seguro es de que no ha tirado su vieja copia en Beta.
Porque, como diría Sabina; sólo calan los huesos, los besos que no has dado.

viernes, 5 de junio de 2009

Si es que no puedo evitarlo...


http://www.youtube.com/watch?v=MNSwg__jFuE

La música del clip es de Coldplay. Las imágenes son, cómo no, de "Otoño en Nueva York".

martes, 2 de junio de 2009

La prensa en Domingo

El Domingo compré un par de periódicos. Mi plan era dar un paseo; hacía un día espléndido, y hojearlos con calma, a esas horas en las que el vermucito te ha abierto las ganas de atacar una buena paella. Con el propósito de no llevar a casa más que un par de kilos de papel (ojo a la sutil ironía), abrí las fundas de plástico y me dispuse a tirar todo aquello que no quería.
Suplementos de empresa: no, gracias. Suplementos de empleo: no, gracias. Suplementos de relax: no, gracias. Los Mil Mejores Cuentos del Mundo: no, gracias. Complete su colección de figuritas de porcelana: no, gracias. La semana fantástica de El Corte Inglés (los únicos capaces de hacer que una semana dure del 29 de Mayo al 30 de Junio): no, gracias. Móntese usted mismo la Torre de Pisa en dieciocho semanas: no, gracias. Y más.
Con lo que sí me quedé fue con una película; "El Hundimiento", protagonizada por Bruno Ganz y con un, ehém, con un deuvedé en el que Eva Mendes aparece dando clases de Aeróbic.
Una vez me hube deshecho del sobrante, dio comienzo la inspección (Yo leo los periódicos comenzando por la última página. Manías mías).
Horóscopos, programación de la tele, cultura (o miscelánea; porque ahora te meten la reseña de un libro junto a la foto del último sarao al que ha asistido Paris Hilton, y se quedan tan anchos), cartelera... y las noticias.
Desolador, oyes.
Berlusconi bloquea la difusión de sus fotos en fiestas privadas junto a menores, E.E.U.U. amenaza con responder al desafío atómico norcoreano, P.P. y P.S.O.E., haciendo gala de ese peaso de nivel Maribel, de esa política de altura que se me gastan (sí, es otra sutil ironía), avanzan hacia las elecciones europeas del 7 J haciendo butifarradas populares uno, y el otro footing, o jogging, o como coño se le llame ahora a lo de correr por correr, sin que te persiga la policía, ni nada.
El Día de las Fuerzas Armadas demostró, como no podía ser de otra forma, el buen rollito que nos caracteriza allá por donde vamos. Marcando estilo. Con ese ejército superplural, multiétnico, jovenaunquesobradamentepreparado, tecnológico y fotogénico que te peich. Y políticamente correcto, que ya que estamos, no nos despeinamos por menos que salvar las vidas de tres miembros de la O.N.U. Chaval. Que vamos de sobraos, ya ves. ¿Que hay que hacer un desembarco? ¡Pues toma exhibición aeronáutica en la playa del Sardinero, en Santander, a ritmo de Rock and Roll! Te lo juro por Arturo. Digo yo que menos mal que no se le ocurrió a nadie poner "La Cabalgata de las Valquirias", a lo Apocalypse Now, porque hubiera sido el acabóse. Sobre todo cuando aquél blindado piraña se quedó varado en la arena, ehém, mira tú.
La Familia Real... bueno; ellos con sus cositas; ya tú sabes.
Y por si no bastaba con que una ministra dude de si un feto de trece semanas es, o no, un ser humano (la Aído y sus puntitos), ahora también se pretende desde el gobierno que las menores puedan abortar sin el consentimiento y/o conocimiento paterno. Para ponernos a la vanguardia de la vanguardia en lo que a igualdad, a derechos humanos y a corrección política se refiere. O sea; expertos del todo en mirar para otro lado mientras silbamos.
Cerré la prensa, preocupado. Cabeceé, intentando digerir lo que acababa de tragarme. Cerca de mí un anciano, sentado en un banco, me miraba. Me encogí de hombros, en un gesto que podría leerse como; "compadre, hay que ver". Y él sonrió, como si me leyera el pensamiento y estuviese de acuerdo del todo.
Huelga decir que no me tomé el vermú. Subí derecho a casa, a comer.
Y me puse el vídeo de Eva Mendes.

martes, 26 de mayo de 2009

Un yenesecuá

Hay días en los que uno debiera quedarse en la cama, tapadito hasta la línea de flotación, y levantarse solo de cuando en cuando, para ir a aliviarse al baño. Hoy, para mí, es uno de esos días.
Te cuento:
A una hora indecente de la mañana la caldera de mi casa ha expirado, descanse en paz, entre agónicos estertores. A tomar por saco mi ducha matinal diaria, hasta que se haga efectivo el milagro de Lázaro.
Después me he enterado de que tenía que haber asistido a una reunión importante que te pasas, jo tío. Reunión que me he fumado tranquilamente.
Como no hay dos sin tres; Javier Arguinsonís me ha llamado, para decirme que una de sus actrices se ha marchado de viaje fuera del mundo mundial. Así que el estreno de "Las Bolas Chinas" se ha visto pospuesto, sine die.
Y para rematar la faena, acabo de leer un correo que un señor me ha enviado, afeándome la entrada anterior.
Y he estallado. Tú dirás.
Si es que no aprendo. Hay que ver. Se me calienta el pico; y me lío a tirar tajos con la chaira, y al final acabo acertándole a alguien en el bajo vientre. Y luego pasa lo que pasa.
Resulta que este buen señor está ofendidísimo conmigo. Mira tú.
Que cómo puedo tener tan poca verguenza, me dice, de ir de liberal y de rojo, y de guay del Paraguay, y hacer sin embargo mofa, befa y escarnio de la heróica lucha, ya ves, de los esforzados jovenzuelos que posan defendiendo sus ideales, tan divinos, frente a la Plaza de Toros de Las Ventas.
Ellos y ellas. Oyes.
Que parece mentira que yo (¡Oh, Cielos, yo!) defienda la fiesta taurina y la trivialice, mari, y no me apiade del sufrimiento de los pobres animales.
Tal cual.
En alguna otra ocasión he padecido los ataques de gaznápiros integristas (échale un ojo a los comentarios de algunas de las entradas de mi blog anterior). Y debe irme la caña; porque leyendo a este señor he disfrutado más que Ernesto de Hannover de visita en una destilería.
Quede claro que, por norma general, no contesto a estas chorradas. Pero es que hoy, qué quieres que te diga, tengo un algo rondándome por la cabeza, un yenesecuá, que me pide a gritos que me desquite con el mundo.
Así que...
En primer lugar; mire usté, buen hombre, yo amo incondicionalmente a los animales. De todo tipo, incluido a algún que otro ser humano. Le partiría el alma a cualquier malnacido que maltratase a un perro, a un gato, o a un jilguero, pongamos por caso.
Pero creo también que no es lo mismo lanzar a una pobre cabra desde lo alto de un campanario (salvajada propia de neanderthales, y de algunos catetos de España), que enfrentarse a un morlaco de seiscientos y pico kilos, capaz de dejarte listo de papeles de una cornada en un decir Jesús. Y eso no me hace defensor de ninguna postura. Como ya dije; ésa no es mi guerra.
Y como me preocupé de intentar dejar clarito, creo que un hombre que se vista por los pies debe defender sus ideales, hasta el final. Y si estos consisten en despelotarse frente a una plaza de toros, para protestar, pues vale.
Y yo no voy de nada, querido señor. Si acaso; me revientan las criadillas los cobardes que, como usted, se amparan en el anonimato, en lo políticamente correcto, en el cójamela con papel de fumar, sirvuplé, no vaya a ser que alguien se ofenda. En ellos y ellas, políticos y políticas, guapos y guapas, jóvenes y jóvenas, oenegés y oenejás, etc...
No vaya usted a pensar que todos los que están a la izquierda son pacifistas, ni todos los que están a la derecha son terratenientes. No sea tan simple, por favor.
Y no me venga con demagogias baratas. Que hoy he tenido muy mal día, y no estoy para perder el tiempo con memeces.

domingo, 24 de mayo de 2009

No entiendo nada

Ojiplático me hallo aún. Y lo que me queda, oyes. O sea.
Verás, te explico:
Resulta de que estaba viendo yo el telediario (que es lo que tiene ser artista, o artisto, que de vez en cuando te asomas al alféizar de la ventana más alta de tu torre de marfil, para ver como le va al pueblo llano; ya ves), y me he quedado de piedra viendo un reportaje en el que un grupo de jóvenes y jóvenas protestaban contra la fiesta de los toros, en pelota picada, frente a la Plaza de Las Ventas.
A ver; no me malinterpretes. A mi; ver a un grupo de chavales con sus piercings, y sus tatuajes, y sus pelos teñíos, y sus banderillas pegadas a sus carnes morenas, que se solidarizan un huevo con los pobres astados, me parece bien.
Y no voy a entrar en si es cruel, o no, una corrida. O si habría, o no, que prohibirlas. Ésa no es mi guerra.
Aunque tengo una idea muy personal al respecto.
En mi opinión; en una plaza un tipo se enfrenta, cara a cara, a un animal.
El hombre se juega la vida. Solo. Nunca amparado por la muchedumbre cobarde y acogedora, ésa que convierte en gallito al más mezquino. Está solo.
Y el toro tiene la oportunidad de llevarse por delante al hijoputa que le está atormentando.
A veces muere el toro. A veces el torero. Son las reglas. Punto.
Pero no hablaba de eso.
Después de ver el reportaje, en el que un periodista idiota preguntaba a un activista fashion de lo last que te peich, de los de P.E.T.A. de toa la vida (amos, por Dios), que qué creía él que sentía el toro cuando le picaban (te lo juro por Arturo), y el otro le decía, compungido mazo, que era incapaz de explicarlo con palabras, me ha quedado como un gusanillo dentro. Un reconcome.
Una mala hostia que te vas de vareta; para ser claros del todo.
Porque yo miro a mi alrededor, y veo una tasa de paro que crece día a día.
Porque después del desastre que provocaron Maravall y Solana con su L.O.G.S.E de los cojones, pocos son los menores de treinta años, y qué verguenza me da decir esto, capaces de citar de corrido más de tres ríos de España (y mucho menos ubicarlos geográficamente), y hasta para sumar deben echar mano de la calculadora. Y no hablemos de Historia, Lengua, Literatura...
Porque la Sanidad aquí (sí; aquí), se va a la mierda a paso de gigante (¿hablamos de las progresivas, y si no lo remedia nadie, imparables privatizaciones?). Y el causante es el pepé que comanda la señora doña Esperanza Aguirre.
Porque me piden, con todo el descaro del mundo, en la televisión (pública y privada), que marque en mi declaración de Hacienda la casilla que aporta beneficios a la Iglesia Católica, no destinándolos, por tanto, a causas sociales... digamos laicas.
Porque hay censura. Joder. En un país al que no puedo llamar España (Hispania, Hesperia), denominación con la que se conoce a este pedazo de tierra desde hace treinta siglos, porque siempre habrá algún gilipollas que me tildará (a un republicano por convicción, de toda la vida) de fascista. Manda huevos.
Y no veo que ningún soplavidrios se mueva, lo más mínimo, para intentar cambiar las cosas.
¿Dónde han quedado los movimientos que, inspirados tal vez por el Romanticismo, pretendían cambiar el mundo? ¿Dónde Woodstock, o Mayo del 68? ¿Dónde el punk, dónde la anarquía? ¿Dónde derribar muros y fronteras? ¿Dónde están aquellos luchadores? Sujetos con corbatas de seda.
Tengo ya canas en la barba y, a estas alturas; estoy convencido de que a un hombre solo le quedan sus normas, sus principios. Ésas reglas del juego que nunca se deben transgredir. Y a las que hay que ser fiel. Aquellas por las que hay que luchar hasta el final.
Así que si a un peliteñido, de piercing en la nariz, y tatuaje del Ché en el hombro, le da por jugarse el culo (bueno; más bien por enseñarlo) en defensa de los toros... pues vale. Olé sus criadillas.
Pero qué quieres que te diga...
Qué quizá ya estoy muy viejo. O que yo tengo una escala de valores distinta a la del común de los mortales.
O que, sencillamente; no entiendo nada.

sábado, 23 de mayo de 2009

Berlín

Acabo de volver de Berlín. He estado fuera durante una semana, en un viaje de (literalmente) placer. Pero todo se acaba. Sigh!! Odio, ya lo dije alguna vez, a los soplavainas que se deleitan en practicar con sus amigos y / o conocidos, la tortura espantosa de enseñarles las doscientas cincuenta fotos, y las dos horas y media de vídeo de sus viajes. Así que paso de mostraros lo A-L-U-C-I-N-A-N-T-E que es Berlín.
Tan sólo os diré que su programación cultural rivaliza con la de NYC, o la de Londres, y que no tiene nada que ver con la farsa maniquea, pretenciosa y estupidizante de este Madrid tan querido, y tan maltratado.
Hay de todo. Y todo bueno.
Lo que va a pegar es "Mirandolina", de Goldoni. Pero hay Goethe, hay Ibsen, hay...






Sonia Torrijos

Sonia es una buena amiga y una gran actriz. Llegó de su Sevilla natal con ganas de comerse el mundo, y vaya si lo va a hacer.
Además de un encanto natural (tiene una sonrisa única), Sonia atesora dos cualidades imprescindibles en un buen intérprete: talento y paciencia.
Ahora ha viajado con su último trabajo, el cortometraje "El epígrafe Api" a Cannes. Ahí es ná.
Y te aconsejo que no la pierdas de vista:
la Torrijos dará mucho de qué hablar.

jueves, 14 de mayo de 2009

Las Bolas Chinas

¡¡¡ATENCIÓN, gente!!! Los chicos de Mataderotr3s Teatro, con el gran Javier Arguinsonís al frente, estrenan su versión; personal, fresca y llena de talento, de "Las Bolas Chinas"; mi... obra maldita. Aquella con la que pensé que nadie se atrevería. Quiero darles las gracias por echarle un par de arrestos, y tirar pa´lante haciendo gala de lo que son: unas personas muy especiales, llenas de amor por el teatro (y por el cine, y por...).
Gracias Javier, por tu generosidad. Gracias chicas, por ser únicas.
Podrás verla el último fin de semana de Mayo, y el primero de Junio, en la sala Mataderotr3s, en la calle don Felipe nº 9, en Madrid. En éste blog, y en la página del grupo, os informaremos de la hora de los pases, y de los cambios que pudieran producirse.

martes, 12 de mayo de 2009

Malas noticias

Hoy ha muerto Antonio Vega. No sé qué decir.

Descanse en Paz.

Javier

Esto sí que es un primo. Hijo de madre guapa y de padre (venga, vale, guapo también) más majo que toas las cosas.
Mi primo Antonio Javier, aparte de ser uno de los hombres más buenos e íntegros que conozco, es locutor de radio. De radio deportiva, claro, que algún defecto tenía que tener el jodío. Y su mujer, Ana, es un cielo. Y a mí se me cae la baba con su hijo Javier, a la sazón primo mío también, pero que se hace querer. Y no me quiero poner babosete, pero... ¡Ay! Es que no puedo evitarlo... ¡Que le quiero mucho, joé!
Así que; ¡Hala! Ahí va la foto de mi chiquitín.
Moríos de envídia.
Ah, primo... Yo sigo siendo del Club Deportivo Castuera... Se siente.



lunes, 11 de mayo de 2009

Nobleza obliga

A ver; que releyendo la entrada de ayer, me doy cuenta de que podría haber sido un pelín más preciso a la hora de dar indicaciones a la amiga Espinosa. Y como la muchacha me cae bien, qué carajo, y fue tan sincera y emotiva a la hora de contarme sus cosas, creo que debo intentar ser algo más concreto.
Las entradas para Broadway, a mitad de precio, las compras en Times Square. Verás un cartel rojo chillón en el que se lee TKTS. Hombre; si no las puedes pillar ahí, tienes un TKTS en Broadway, esquina con W47th st. (Pero éstas no son a mitad de precio, y son para el mismo día).
Luego está lo de los bagels. No los confundas con los bialys. Los primeros son como aplastados, con sésamo o no, y tienen un agujero en el centro. Te dije que se podían rellenar de casi cualquier cosa y es cierto, pero la caña es pedir "a bagel and a schmear", que viene a ser un bagel con queso cremoso. Se pueden rellenar hasta con salmón, fíjate.
Los bialys son bollitos. Como panecillos. Pero no es lo mismo, mari.
Ah, y no los pilles a primera hora de la mañana.
Ve de museos. Please. En el MOMA verás obras de Picasso. Que sí, que también está Warhol (un gran publicista, todo hay que decirlo), pero que "Las señoritas de Avignón" te ponen los pelos como escarpias; también. Te lo juro por el honor de los Prizzi.
En Brooklyn encontrarás salas de teatro alternativas, lugares cuquísimos para tomar un hot chocolate, y la casa de Truman Capote.
Y en Queens... ¡Ah! En Queens está Flushing Meadows, y la casa de Louis Armstrong.
La ropa está bien de precio. Lo habrás oído antes. Yo me traje varios jeans por una cantidad bastante razonable de plata.
Y... Y bueno; ya está bien. Creo que he cumplido. Era lo menos que podía hacer. Después de todo; nobleza obliga.

domingo, 10 de mayo de 2009

Consultorio teatrero sentimental

Vayamos por partes; que dijo Jack el Destripador.
A Juan (Indescifrable) González: Deberías haber visto ya Gran Torino. Si no lo has hecho, y tienes la oportunidad; corre.
En cuanto a música, dos opciones; para asistir a un concierto, vete al de "La Mala Rodríguez", el 12 de Mayo, que está programada en las "Noches del Español". Si quieres pillar algún disco; "Love of Lesbian" acaban de editar uno, que recoge temas propios, desde 1999 hasta ahora. Una estrofa, de "Incendios de Nieve", que me encanta:
(...) "no serás capaz de odiarme,
si lo he empeorado aún más
que bajen tus labios y me callen
si no empezaremos a silbar "(...)
A Martina Espinosa: A ver, corazón, que no soy la Pilot Guide. Si quieres saber de Nueva York, deberías preguntar a Elvira Lindo, y a Ray Loriga, que son más cool, y saben mazo del tema.
Pero qué le voy a hacer... Si es que me han gustado todos esos emoticonos, y esas chuminaditas varias que le has puesto a tu mail... Así que voy a contarte un par de cositas que son guía de supervivencia básica en la ciudad de los rascacielos.
1. - Calzado cómodo. I-M-P-R-E-S-C-I-N-D-I-B-L-E. NYC es para patearla. Y es grande de cojones. No tengas miedo de coger el metro (Es más; hazlo, mola mogollón. Y pilla la Metrocard, que sale más barato). Pero el Midtown es para recorrerlo a golpe de zapatilla. Ni en Tanzania, ni en Noruega, ni en Cuba, ni en Egipto, ni en ningún lado, me han dolido los pies al término de una jornada tanto como en NYC.
2. - Sube al Empire a primera hora de la mañana. Madruga (¡Ah, te jodes!). La vista de la ciudad es la caña. Y no seas rata y coge la audio guía. En la opción de español hay una locutora de acento portorriqueño con la que te partes...
3. - En cambio; para subir al Top of the Rock, la mejor hora es la última de la tarde. NYC de noche es flipante. Y esas vistas...
4. - Al lado del Madison Square Garden (No levantes la ceja. Irás), hay una tienda pequeña, como escondida, del Dunkin Donuts. Caerás.
5. - No te preocupes por comer. La gente come por la calle, toma café por la calle... En fin; es otro rollo. Allí funcionan los Delis. Una especie de buffet donde encuentras todo tipo de comida. También hay tiendas donde comprar y take away (hay unas ensaladas de fruta que están de muerte), y los típicos burgers. Lo de los puestos callejeros es una imagen total. Te cuento; los bagels son unos bollitos que puedes rellenar de casi cualquier cosa. Los pretzels son una especie de rosquillas grandes bastante insulsas (aunque ganan calentitos, recién hechos). Y los perritos... Bueno; pues son perritos, aunque puedes añadirle casi de todo (depende del puesto).
6. - No te preocupes por el idioma. Se habla mucho español. Es más; ahora está de moda allí estudiar español.
7. - Dedica un día a Central Park. Merece la pena. Pero visita también el parque Bryant y túmbate un ratico en el césped.
8. - La bebida de moda desde hace años es la mimosa. Es un combinado de champán con zumo (generalmente de naranja). Está de muerte.
9. - ¡¡¡Por Dios!!! Debes ir a ver algún espectáculo. Preferiblemente; un musical. Hay lugares donde puedes adquirir entradas un pelín más baratas.
10. - Visita la Catedral de St. Patrick. Por tres motivos: es interesante, es la primera en la que se enterró a un hombre santo negro, y por delante de ella, todos los años, pasa el desfile del Orgullo Gay, desafiante, gritando: "¡Qué verguenza, qué verguenza!", en alusión al trato que los católicos mantienen con respecto a los gays.
Espero que te sirva de algo. Yo, como guía turístico, no valgo mucho.
Aunque ya que estamos; amén de todo lo anteriormente expuesto, y (sin duda) influenciado por todas esas caritas amarillas sonrientes, y todos esos ositos, y esos corazoncitos tan melifluos y cargantes que me enviaste, me vas a permitir que te diga dos cositas:
Me dices (corazón mío) que eres de color. Pero; ¿De qué color, hija? ¿Azul? ¿Roja? ¿Amarilla?
En mi modesta opinión, usar de eufemismos tales como "un hombre (o una mujer) de color", en lugar de decir, simplemente, un negro, o una negra, es hacer la rosca a todos esos cretinos guardianes de la moral y de las buenas costumbres, empeñados en descafeinarlo todo, en cogérsela con papel de fumar, acojonaos por un "no se me vayan ustedes a molestar". Seguirles el juego es subir el primer peldaño de la censura. Es darle pie a quien no valora tus cualidades como persona, si no que te evalúa por tu etiqueta. Como si importara tres cojones si eres alta o baja, azul o verde, hetero o lesbiana, Leo o Piscis...
Y cuando estéis en NYC aprovecha la oportunidad, y díselo. Si para él es más importante el color de tu piel, que tú misma, es que es un soplapollas. Y al darte cuenta a tiempo, eso que sales ganando.
Y no tengas miedo. Sólo se vive una vez y créeme; el tiempo pasa muy rápido.

sábado, 9 de mayo de 2009

El último superviviente

Que sí, que sí. Que cualquiera de nosotros ha vivido la experiencia de perderse en la selva amazónica, o en el desierto africano, o donde san Apapucio perdió la boina, y el marrón de tener que regresar por sus propios medios a la civilización. Pasándolas putas, of course.
Ya.
Y si aún no; pues seguro que alguna vez nos toca.
Eso, si aparcamos el Bemeuve, guardamos la plei, y damos un respiro al tabaco y a la birrita. Y si estamos tan gilipollas como para dejarnos caer por alguno de los lugares antes mencionados, y perdernos, claro.
Seguro que Peláez, mi vecino del segundo, barrigón y con dos niños, se ve alguna vez en la tesitura de tener que comer gusanos o cucarachas en algún lugar perdido de Borneo, para no morir de hambre.
Sí. No te jode...
Todo esto viene a cuento de un programa que emiten los fines de semana por la mañana (alrededor de las doce, o doce y pico) en Cuatro, y que se titula "El último superviviente". En él; a un payo inglés, militar de la armada de su majestad, tan mono, le dejan tirado en mitad de ninguna parte, armado con un cuchillo y un par de cojones, y teniendo que buscarse la vida.
O sea; que se la lían parda. Pero él aprieta los dientes, y arrea.
Ésto es; que viene a ser un "Lost", pero de un sólo tipo y sin J. J. Abrams.
Pero una cosa; tú frente a la tele lo pasas fatal. Pero fatal; ¿Eh? Que se te queda la aceituna del vermú ahí parada en el gañote, mientras ves al tipo sufrir que te peich...
¡Y venga a sufrir! ¡Y venga a padecer!
¡Un horror, vamos!
Y que digo yo... Éste pollo irá acompañado de un equipo. O al menos; de un cámara.
¿Y el cámara pasará por todas esas penalidades?
Yo creo que no. Vamos; que si yo fuera el cámara, no pasaría por eso. Lo tengo claro.
Y un inglés es más listo que yo... De largo.
Así que ahí lo tienes.
Con lo que me imagino la estampa: El soldadito muerto del asco, tragándose como puede algún asqueroso bicho para poder subsistir, y el cámara allí sentado, frente a él, zampándose su bocata de jamón, o de chorizo, o lo que coman los pérfidos sajones, y descojonao. Juar, juar. Mira que eres tonto, boy.
¿Quieres un poco, pá probarlo? ¡Ah, no! Que tú estás de supervivencia...
Pos hala, te jodes.
Y límpiate ahí, que tienes una patita de insecto en la comisura de los labios... Je, je.
Pues así, cada fin de semana.
Te recomiendo que lo veas. Que merece la pena, hombre.
Y ya ves; es que hay días en que esta entrada me la dan hecha.

jueves, 7 de mayo de 2009

Telefónica

Lo que te voy a contar es cierto. Te lo juro por Arturo.
Resulta que hace cosa de un mes, mosqueo más, mosqueo menos, suena el teléfono de mi casa / hogar / domicilio. Al otro lado de la línea una señorita, amable que te peich, me dice que es de Telefónica, mire usted. Que si tengo un momentito.
Sin darme tiempo a decir ni que sí, ni que no, se arranca la individua en una perorata de cinco minutos largos. Sin respirar, oyes. Que a los tres minutos, cincuenta segundos, ya dudaba yo si sobre la mesa, al lado del ordenata, tenía una jarrita de agua o un respirador portátil.
"Pues que verá usted, señor tan amable; que resulta de que hay una promoción hiper mega super fashion guay de lo last, para instalar la línea ADSL en su hogar, gratis del todo. Que sí, machote, que tienes que pillar la oferta. Que vas a ir tan rápido por la red, que no te lo vas a creer".
Le contesto dos mire usted, tres es que verá, un par de va a ser que y un que me lo tengo que pensar. Y ahí es cuando me empitona, cornada con dos trayectorias, una de ellas ascendente, tocando la femoral.
Al par de días, puntual como el acné a los quince años, aparece mi vecina con un aparatejo llamado router que un repartidor, que no le había hecho ni firmar ni nada, fíjate, le había dejado en custodia.
Respiro profundo, cuento hasta diez y brinco, ágil cual gacela Thompson, hasta el teléfono.
"¡Uuuuyyyy! Discúlpenos". - Otra señorita, de voz tan amable como la de los surtidores de las gasolineras. - "No se preocupe, que ésto ha sido un error. Que como estamos todavía en promoción, esto está arreglado enseguida. Y que lo apañamos sin coste alguno para usted, naturalmente".
Naturalmente.
Bueno, pues; ¿A que no adivinas? ¡Pues sí! ¡Eso mismo! Que no se me han llevado el maldito router, que no me han dado de baja y que, NATURALMENTE, me han cobrado como si estuviera disfrutando de un servicio del que NO estoy disfrutando.
Que yo me imagino al capitán Sparrow, sentado tras su escritorio de caoba, con los pies en alto, fumándose un puraco del tamaño de mi brazo y descojonao. Juar, juar. Éste pringao. Éstos pringaos. Tú paga. Paga, que yo te aviso.
Que se me llevan los demonios, vaya.
Y sí; he vuelto a llamar, por si te lo preguntas. Y me ha contestado (adivina) una señorita majísima ella. Que tengo unas ganas locas de que me toque alguna vez una borde (que haberlas, haylas), a ver si la mando a hacer gárgaras al Bósforo, y me quedo como Dios. Pero ná.
Y no te lo niego; ciscarse en todo el árbol genealógico de Graham Bell, en fila de a uno, te deja más tranquilo. No te digo que no. Pero que uno no puede evitar la sensación de sentirse tangado... Jé, eso también.
Así que me estoy planteando la posibilidad de darme de baja en Telefónica. Mire usted.
Y mientras me decido; no voy a descolgar el teléfono cuando suene en mi casa / hogar / domicilio. No vaya a ser otra moza, intentando venderme algo más.
Que mira que me jode tanta amabilidad.

martes, 5 de mayo de 2009

Bruno

El tipo es atractivo. No me lo vayas a negar. Tiene ese aire de galán cínico, de malo malote, que tanto os gusta a las chicas. Además; tiene la costumbre de levantar la ceja en un arco casi imposible cuando le da por vacilar, y no sabes si reírte de sus bromas, o del aire a lo dibujo animado de Tex Avery que adopta. Y eso le aporta un cierto aire frágil. Es como ese amigo de tu amigo que viene por primera vez a la pandilla, y quiere caer bien, y se esfuerza por ser encantador, sin darse cuenta de que ya tiene ganadas, de antemano, a todas las nenas. Habla con voz de trueno. O con voz de anuncio de Ford (que yo todavía me acuerdo). Y canta.
Uno de los momentos más tronchantes, y más emocionantes, que recuerdo, lo viví durante una cena, cuando Bruno y Karmele (Aranburu, la mejor a varios cuerpos de distancia de cualquiera) se liaron a cantar ópera, dejando alucinados al resto de los comensales.
Ésta entrada va dedicada a él. Porque sí. Porque aún sigue emitiéndose en la red de tren de cercanías el spot que rodó hace algunos años. Porque la gente (bueno, las niñas) aún le llaman Jaime (el personaje que interpretó en "Al salir de clase") cuando le ven por la calle. Porque defendió con uñas y dientes su protagonista en "Ninette y un señor de Murcia" y salió con nota. Porque su detective en "El Internado" tenía más peso específico que alguno de los protagonistas de la serie. Porque es muy grande, el Squarcia.
¡Y porque es mi amigo, qué coño!

lunes, 4 de mayo de 2009

La Gillette

Lo prometido es deuda. Aquí va el vídeo que me mandó Rous.
Hala, a reírse tocan.

domingo, 3 de mayo de 2009

Gracias, Constantino Romero

Hace un par de días me senté en mi sillón favorito, frente a la televisión (Dios bendiga el invento), y me dispuse a ver una película. Elegí "Van Helsing" por varios motivos: las películas de vampiros son ideales para pasar una noche de viernes, Hugh Jackman es un tipo que (generalmente) me gusta como actor y Elena Anaya... Jé, Elena Anaya me gusta siempre.
No habrían pasado ni diez minutos, cuando tuve la certeza de que el guionista debía ser consumidor habitual de algún tipo de sustancia tóxica (muy tóxica), y que iba puesto hasta las trancas cuando parió aquello. Por otra parte; teniendo en cuenta lo que se tarda en escribir un guión, el pedo (aparte de contundente) debió ser largo de narices. Y debió darle para invitar a todo el equipo (y a los productores), porque no concibo que alguien sobrio (o en su sano juicio) sea capaz de embarcarse en semejante bodrio.
En resumen: no había vivido una experiencia tan traumática desde que escuché cantar a Pierce Brosnan en "Mamma Mia!"
Miré las punteras de mis pantuflas, casi vencido por el desánimo. Y ahora; ¿Qué?
Tras el zapping de rigor (no hay que decir que no encontré nada potable) rebusqué entre mis queridos DVDs. Quizá pudiera matar el rato con algunos capítulos de una teleserie, o quizá...
Y de repente; lo ví. Allí estaba; mirándome fíjamente. Una vieja película de la Warner (1971), con un Clint Eastwood aún joven apuntandome, con su Magnum, directamente a la jeta. Era "Harry el Sucio", de Don Siegel.
Me sacudió un escalofrío de placer.
Huelga decir que la disfruté con palomitas, cerveza y una sonrisa más ancha que la de un marinero en día de permiso.
Como estaba de buen humor, decidí curiosear en los extras y me tragué incluso las entrevistas.
Y al escuchar a Eastwood, consigo mismo y con su mecanismo, caí en la cuenta: ¿Dónde está su voz? ¿Dónde está Constantino Romero?
De repente; el Hombre sin Nombre, el Jinéte Pálido, había desaparecido. Ése rostro familiar, ésas maneras tan conocidas, eran las de un extraño. ¿Quién coño era ese tipo? ¿Cómo se atrevía a usurpar al mismísimo Clint Eastwood? ¡¡Qué desfachatez!!
Volví al menú. Seleccioné una escena, al azar. Escuché al viejo Callahan con su voz de siempre. Con la que yo recordaba desde que, de niño, me acurrucaba en el sofá, junto a mis padres, y me quedaba embobado viendo la tele (Dios la bendiga, por cierto).
Los hay puristas (porque ahora mola mazo ser un intelectual del copón, y ver cine en versión original. Que cómo no nos hemos dado cuenta antes, fíjate, de lo paletos que somos. Nosotros; al revés del mundo). Y los hay que se indignan, y todo, y sermonean desde sus columnas de opinión.
Pues me vas a perdonar, pero yo no soy capaz de ver Heidi, y escucharla hablar en japonés (idioma que, mira tú, no hablo). Y James Earl Jones posee una voz de la leche, no te digo que no, pero Darth Vader tendrá para mí, SIEMPRE, la voz de don Constantino Romero.
Y Natalie Portman habla con la voz de Graciela Molina (actriz pelirroja guapísima, por cierto, que además dobló al protagonista de "Aquellos maravillosos años". Ah; y a la que puedes ver en el corto "El Hombre Esponja").
¿Y sonaría igual Ben Stiller sin la voz del maestro don Pablo del Hoyo? Pfffff...
El caso es que, y con ésto ya termino, la otra noche me fui a la cama pensando en mis viejas películas, y en mis viejas (y no tanto) series de televisión. Recordando los matices de tan maravillosas voces. Sabiéndome un paleto recalcitrante (sí), y estando orgulloso de serlo.
Me acosté murmurando: "Gracias, Constantino Romero".